viernes, 8 de noviembre de 2013

Angel del Reino



Me hallaba en el más profundo infierno, sollozando por pensar demasiado, mirando alrededor, comprobando la penuria de la vida.

Una persona sola en un evento social enfocado a la Informática no debería ser muy extraño.

Saliendo del gran infierno se hallaba el frío helado, manto de la noche, caminé, caminé, seguí caminando hasta que paré delante de una montaña, me senté, convoqué al antiguo gran Diablo y descargué mis odios y lo reprimí con mis borrosas palabras debido al saturamiento del Alcohol.

De vuelta al infierno tan solo encontré ánimas que se creían seres más selectos por saber lo que es beber magma y juguetear con Súcubos, riendo de mi poca experiencia.

Entré de nuevo al infierno y tan solo me situé en la barra, hasta que un Angel se presentó delante, y, sin dudarlo, pensé que venía a rescatar a otra persona.

Pero entonces se dirigió a mi, porque no me vio bien, le relaté mi conversación con el gran Diablo y empezó a dudar de que yo realmente quisiese seguir jugando con los peores demonios.

Entonces surgió una interesante conversación y decidió agarrarme de la mano y alzarme más allá del infierno y la soledad, fue cuando confuso, acabé en un ambiente familiar, rodeado de gente, con la cercanía y compañía de un gran Angel, su calidez, su presencia, su amparo y protección... su cariño.

Fue de los momentos más espectaculares que me ha ocurrido este año, ella decidió seguir descansando en el reino celestial, y yo decidí cruzar el frío angosto para buscar un nuevo amparo sobre materia inerte.

Ahora ella no se encuentra aquí, cerca, ni soy capaz de sentirla, solo de pensarlo me provoca recordar lo tremenda mente cómodo que me hallaba cerca de ella, y mi veneno es la duda de si volveré a verla o, por el contrario, solo estuvo allí para rescatar y convertir uno de los peores días en uno de los mejores...